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1. Introducción: marco estratégico y la nueva realidad geopolítica
La política energética ya no es solo una cuestión de economía o de protección del medio ambiente; se ha convertido en el factor decisivo para la supervivencia de Europa como potencia geopolítica. Los acontecimientos de los últimos años han sido un brutal toque de atención. Han puesto al descubierto una verdad dolorosa: la estrategia energética de la Unión Europea se construyó sobre ilusiones y no sobre la realidad física.
Debemos ser inequívocos: la extrema vulnerabilidad de Europa ante las crisis energéticas externas no fue un accidente histórico. Fue el resultado previsible de un error de cálculo estructural, impulsado sobre todo por Alemania e imitado después por otros Estados europeos.
El abandono de la energía nuclear, una fuente de energía estable y propia, en favor de una dependencia creciente del gas ruso constituyó un fracaso estratégico histórico. Esa decisión subordinó la necesidad geoestratégica al sentimiento antinuclear interno, con consecuencias que Europa se ve ahora obligada a asumir.
La decisión de abandonar la energía nuclear, una fuente de energía fiable y propia, en favor de una dependencia unilateral del gas ruso fue un error estratégico histórico. Se plegó a los movimientos antinucleares en lugar de atender a la necesidad geoestratégica.
Hoy Europa se encuentra atrapada entre el agresivo dominio de los recursos por parte de Rusia, el poderío capitalista de Estado de China y las políticas industriales proteccionistas de Estados Unidos. No podemos competir en este sistema mundial si nuestros costes energéticos siguen siendo muy superiores a los de nuestros rivales. AVE Europa sostiene que la era de los experimentos energéticos ideológicos ha terminado. Necesitamos volver de inmediato al realismo. Debemos situar a la UE no solo como regulador, sino como un actor poderoso y soberano capaz de asegurar su propio sustento vital.
2. Visión y compromiso político
AVE Europa defiende una Europa federal que se haga respetar en la escena mundial. La verdadera soberanía es imposible sin la independencia energética necesaria para impulsar la industria y la innovación europeas, que son vitales. Nuestra visión es la de un continente dueño de su propio destino, donde la energía sea abundante, asequible y limpia.
Distinguimos deliberadamente entre «energía verde» (a menudo una etiqueta ideológica) y «energía limpia» (una descripción objetiva). Nuestro compromiso es con la segunda. Apoyamos cualquier tecnología que proporcione electricidad baja en carbono de forma eficiente y fiable.
- Rechazamos la política del declive y de la desindustrialización.
- Reivindicamos el liderazgo tecnológico.
- Nos comprometemos a devolver a la industria nuclear europea su antigua posición de número uno mundial.
Consideramos la lucha contra el cambio climático una prioridad vital. Sin embargo, creemos que esta batalla se ganará con la ingeniería y la innovación europeas. Una Europa federal debe ser una potencia energética, lo bastante sólida para resistir las tormentas geopolíticas.
3. Estructura principal: pilares estratégicos
I. Primer pilar: capacidad, soberanía y renacimiento nuclear
Objetivo: reconstruir nuestra capacidad de «carga base» y acabar con la peligrosa dependencia de potencias hostiles.
1. El fracaso de la volatilidad
Debemos ser honestos sobre las limitaciones de las tecnologías renovables actuales. Aunque la eólica y la biomasa tienen un papel que desempeñar, han demostrado ser insuficientes para abastecer por sí solas una base industrial pesada. Son intermitentes y volátiles. Una economía moderna no puede funcionar solo cuando sopla el viento o brilla el sol. El intento de cubrir ese hueco con gas importado de Rusia ha fracasado. Por tanto, debemos volver a la única tecnología probada, escalable y baja en carbono que funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana: la energía nuclear debe ampliarse hasta cubrir aproximadamente la parte de la generación total que hoy representan los combustibles fósiles, lo que nos daría un mix al 50 % entre renovables y nuclear.
2. Una alianza nuclear europea
AVE Europa reclama una reindustrialización masiva del sector nuclear.
- Gran inversión pública: el sector energético es demasiado crítico para dejarlo caer. Como las centrales nucleares requieren una elevada inversión inicial (CAPEX) y largos plazos de construcción, el libre mercado por sí solo suele titubear. Necesitamos el respaldo de un «Estado fuerte», con préstamos garantizados e inversión directa, para reducir el riesgo de estos proyectos.
- Enfoque geográfico: esto es especialmente urgente para Europa Central y para las naciones que carecen de la geografía natural necesaria para la energía hidráulica o eólica a gran escala. La nuclear es el factor de equilibrio que permite a estas naciones ser independientes.
- Tecnología y patentes: debemos garantizar que la propiedad intelectual permanezca en Europa. No podemos limitarnos a importar reactores de Corea del Sur o de China. Debemos desarrollar aquí nuestros propios reactores modulares pequeños (SMR) y la tecnología de cuarta generación, manteniendo las patentes, los empleos y el conocimiento dentro de nuestras fronteras.
3. Asegurar la cadena de suministro (la estrategia de «friend-shoring»)
No debemos cambiar la dependencia del gas ruso por la dependencia del uranio enriquecido ruso. Necesitamos una estrategia sólida de diversificación de las reservas de combustible, como el uranio y el GNL, y de las materias primas para fabricar tecnología energética, como el litio y las tierras raras, centrada estrictamente en socios amigos o estables:
Uranio:
- Australia: debemos dar prioridad a una asociación estratégica profunda con Australia, que posee aproximadamente el 30 % de las reservas mundiales de uranio. Es un aliado democrático y un socio estable, y así la ayudaríamos a contrarrestar la influencia determinante de China en esa región.
- África: deberíamos colaborar con Namibia y la República Democrática del Congo (RDC). Estas naciones poseen enormes reservas (estimadas entre 3 y 4 megatoneladas). Sin embargo, debe ser una asociación entre iguales, que garantice la estabilidad y excluya la injerencia china.
- Asia Central: reforzar los lazos con Kazajistán es esencial para sortear el control logístico ruso. La «salida nuclear» europea fue un desastre; el «regreso nuclear» debe construirse sobre líneas de suministro seguras y diversificadas.
- Ampliar la capacidad de conversión en Europa (Orano y Westinghouse) y en Canadá (Cameco), reduciendo la participación rusa.
Gas/GNL:
- Estados Unidos ha pasado a cubrir una parte importante de las importaciones de gas de la UE. En lugar de cambiar una dependencia por otra, debemos buscar socios alternativos a largo plazo, como Noruega, el norte de África, Azerbaiyán y Catar. También debemos aumentar la producción interna con yacimientos como Cronos y Neptune Deep.
Litio:
- Debemos facilitar las explotaciones mineras propias, como Barroso, e implantar tecnologías de refinado limpias como la extracción directa de litio (DLE) y el litio geotérmico. La diversificación de las importaciones podría buscar lazos con Namibia y respaldar el proyecto serbio de Jadar. La UE debe ayudar a los fabricantes de baterías a comprar electricidad para garantizar su competitividad frente a los productores estadounidenses.
4. Construir una infraestructura energética resiliente
Debemos garantizar que la infraestructura energética europea pueda resistir los daños de origen natural o humano. La ley debe exigir que la generación y la distribución de energía apliquen el criterio n-1 en todos los niveles para asegurar la redundancia en toda la red, desde la generación hasta el consumidor final.
5. Digitalización de la red eléctrica
Para garantizar una red eficiente capaz de gestionar la generación distribuida de electricidad, la red eléctrica debe digitalizarse por completo, incluidos contadores inteligentes para todos los consumidores.
II. Segundo pilar: diseño del mercado, orden y competitividad
Objetivo: arreglar el sistema de precios, que no funciona, y garantizar la seguridad de las inversiones a largo plazo.
1. El debate estructural: mercado de capacidad frente a mercado solo de energía
Europa se enfrenta a una elección crucial sobre cómo organizar su mercado eléctrico. El «mercado solo de energía» (en el que solo se paga por el kilovatio hora producido) no ha incentivado la seguridad a largo plazo. Desalienta la inversión en potencia de respaldo.
La solución: AVE Europa defiende firmemente un mercado de capacidad.
La lógica: en este sistema, los productores cobran no solo por la electricidad, sino por la disponibilidad, por estar listos para producir cuando el sistema los necesita. Este modelo favorece claramente a la energía nuclear, que ofrece una capacidad fiable y constante, a diferencia de la eólica o la solar.
2. El papel del sector privado
Aunque el Estado debe aportar la «gran inversión» inicial y la garantía regulatoria, la explotación y la innovación deben estar impulsadas por empresas privadas europeas. Queremos una relación simbiótica: una distinción clara entre distribución y generación es esencial para una participación eficaz en el mercado. La generación privada aporta eficiencia de mercado y competencia, mientras que una red de propiedad pública salvaguarda la fiabilidad y la igualdad de acceso.
III. Tercer pilar: resiliencia geopolítica y protección
Objetivo: usar la energía como instrumento de política exterior y de defensa federal.
1. La infraestructura como defensa
En una Europa federal, la infraestructura energética es infraestructura de seguridad nacional. Los gasoductos, las redes y los centros de mantenimiento deben protegerse con el mismo rigor que las bases militares. Más allá de nuestras costas, las líneas de suministro energético y los socios energéticos de Europa deben estar protegidos por el poder militar y diplomático europeo. Debemos poder mantener nuestras propias centrales sin depender de técnicos extranjeros. Las capacidades de mantenimiento y reparación deben quedar plenamente internalizadas en la UE.
2. Realismo en las renovables
Estamos a favor de las renovables allí donde tienen sentido: los paneles solares tienen sentido en España; tienen menos sentido en Finlandia. Sin embargo, reconocemos que Europa no puede sobrevivir solo con renovables. Necesitamos un enfoque de «primero la carga base». Al mismo tiempo, reconocemos claramente el rápido progreso tecnológico en curso, sobre todo en el almacenamiento de energía en baterías, donde se esperan grandes avances en los próximos años. Dicho esto, somos realistas: hoy, mañana y en los próximos años, Europa no puede depender únicamente de las energías renovables.
3. Hacer frente a los rivales globales
Una Europa fragmentada es débil. Rusia enfrenta a unos Estados miembros con otros. Estados Unidos atrae a nuestras empresas con precios bajos de la energía (la Ley de Reducción de la Inflación). China domina la cadena de suministro solar. Solo una Europa federal puede mantenerse firme. Al poner en común nuestros recursos y crear un mercado energético único respaldado por la nuclear, podemos formar un bloque lo bastante fuerte para establecer un mercado energético unificado que garantice la independencia e impida el chantaje energético. Debemos dar a nuestra industria la energía necesaria para competir directamente con las bases industriales de Estados Unidos y China sin depender de potencias hostiles. Las industrias de alto consumo energético someten a una enorme presión a la infraestructura eléctrica, que requiere un suministro fiable. Para lograrlo necesitamos opciones: varios gasoductos, proveedores diversos y reservas enormes, que garanticen nuestra autonomía.
4. Puesta en práctica y gobernanza
Para convertir esta posición en realidad política, AVE Europa propone las siguientes medidas institucionales:
- Creación del EESC (Consejo Europeo de Seguridad Energética): un órgano federal que coordine los planes energéticos nacionales y cualquier decisión nacional que amenace la seguridad colectiva de la Unión (p. ej., detener un abandono unilateral de la nuclear).
- El «Fondo Soberano Nuclear»: un instrumento financiero específico, respaldado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que conceda préstamos a bajo interés para construir nuevos reactores y modernizar los existentes.
- Grupo de trabajo diplomático sobre recursos: un enviado especial del SEAE que cierre en un plazo de 24 meses acuerdos comerciales de uranio con aliados internacionales estratégicos, de modo que nuestra política exterior genere impulso y profundice la confianza mutua.
- Directiva de reforma del mercado: la Comisión Europea debe presentar una propuesta legislativa para orientar el mercado interior de la energía de la UE hacia un modelo de mercado de capacidad antes de 2027, de modo que los proveedores de carga base reciban una retribución por la estabilidad que aportan.
- Impulsar la tecnología energética europea: incluir la tecnología energética como eje central de la política industrial europea, con apoyo para atraer, crear y hacer crecer empresas del sector y formar el talento necesario.


